PHOTOPHOBIA

En Photophobia la fotografía se nos presenta como un ser vivo. La fragilidad de la imagen impresa y la caducidad del medio fotográfico son ahora interpretadas como virtudes portadoras de un halo emocional. La luz, su incidencia y su representación protagonizan la paradójicamente actual estética de lo marchito que encontramos en estos collages. En ellos encontramos papeles fotográficos velados -o velándose-, en permanente cambio, que además dan unidad cromática a la serie. Complementándolos, fotografías que suelen documentar  diferentes puntos de luz junto a otras encontradas, de un aura intransferible -a menudo descoloridas por la sobreexposición o maltratadas por el paso del tiempo-, que muestran personajes anónimos descontextualizados, localizadas en muchos casos en escaparates de peluquerías, mercerías o bazares... que aluden también al paso del tiempo y a la fugacidad de la vida. Cuando las obras salen de las dos dimensiones y se aproximan a la escultura, materiales fotosensibles y/o reflectantes se suman a esta expansión.

©2020 Miguel Ángel Tornero